Perder una mascota: un dolor que hay que aceptar

La pérdida de una mascota  puede tener graves efectos sobre la salud física y emocional del dueño, ya sea que hayan estado juntos durante muchos o pocos años. Todo dependerá de la relación afectiva que ambos hayan desarrollado entre ellos, tal como sucede entre los humanos.

Diferentes fases.

Primero, es probable que el dueño se niegue y se sorprenda al perder una mascota, a pesar de que intentan prepararse mentalmente para ello, como en los casos en que fue necesario recurrir a la muerte asistida por un veterinario. Es una etapa donde se puede pensar en lo que sucedió, para controlar las emociones que están llegando de manera abrumadora.

También es común sentirse enojado con el veterinario que trató a la mascota, o consigo mismo por no haberle ayudado antes. Al final, todo esto ayuda a la gente a lidiar más fácilmente con los sentimientos de depresión y lo remitirán a la etapa final, que es la fase de aceptación, en la que su dolor puede superarse o al menos aliviarse.

El duelo despierta sentimientos.

El dolor por la pérdida de una mascota puede ser más grave y pesado que el dolor por un amigo o un miembro de la familia más distante, porque muchos dueños tienen los mismos sentimientos por sus animales que hasta el amor que los padres tienen por sus hijos.

Muchos propietarios afirman que tener una mascota que aman es como tener un hijo que nunca crece, que mantiene toda la inocencia y la personalidad de un niño que adora genuinamente a sus papas y que nunca se convierte en un adolescente rebelde o un adulto que ya no quiere tu compañía.

Todo esto puede incrementar el sentimiento de culpa por no haber cuidado al animal, lo que agudiza aun más las fases del duelo. 

Es saludable expresar sus sentimientos.

Su mascota es parte de la familia y no hay que avergonzarse de lo que siente cuando muere. Muchos dueños se sorprenden al experimentar la pérdida de una mascota tan gravemente. Este sentimiento es particularmente fuerte entre los hombres que, presionados por el estereotipo de que son fuertes y no pueden mostrar sentimientos, terminan avergonzados de lo que sienten.

Por esta razón no hay que comparar el dolor con el de otras personas porque todos saben lo que su animal significó en su vida. Es normal sentirse enojado o triste, e incluso en esta etapa puede que nadie sepa exactamente lo que siente.

¿Qué hacer para superar la perdida?

Si se levantaba temprano para alimentar a la mascota o salir a caminar, mantener algunas de estas rutinas puede ayudar a que el impacto del cambio no sea tan fuerte. 

Muy pocos jefes le darán días de descanso para recuperarse de la pérdida de una mascota o para acompañarlo en sus últimos días. Sin embargo puede hablar abiertamente sobre el asunto, o tratar de tomarse dos o tres días de enfermedad o vacaciones.

Este tiempo es importante y servirá para ponerse al día con las ideas y no sentirse culpable por continuar como si nada hubiera pasado. Son un homenaje al amigo y pueden darle tiempo para prepararse para su partida y organizarse.

Tener otro animal ayuda.

Los que tienen más de una mascota dicen que el duelo es menos doloroso porque todavía tienen la comodidad de la otra. Muchos dueños terminan encontrando un nuevo animal pronto para reemplazar al que perdieron para olvidar el dolor causado por la ausencia.

Otros encuentran el dolor de la pérdida tan intenso que evalúan si vale la pena tener otro animal y volver a atravesar por lo mismo. Al final la vida seguirá, pero siempre se tendrá el recuerdo del amigo que nos acompaño durante mucho tiempo.

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